Órbita

Artículos publicados en otros medios.

  • ‘Persépolis’, la historia de Irán a través de los ojos de una niña

    Nota por Ana Belén Jara para Culturamas.

    “La libertad siempre tiene un precio”, es tal vez una de las frases más impactantes de la historia que nos cuenta Persépolis, comic protagonizado por su propia autora, Marjane Satrapi. Pero para entenderla en todo el peso de sus palabras es necesario zambullirse en la narración e ilustración que realiza la artista para contar su niñez y adolescencia como mujer iraní.

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  • Dos poemas recitados en algún lugar de Navalmoral de la Mata

    Hace unas semanas tuve la suerte de participar de un evento poético organizado por el Colectivo Transverso de Extremadura. Gracias al espacio que nos brindaron, pude recitar dos poemas, darle voz a dos textos míos, una experiencia nueva y bonita por estos lares. Pero además, les super recomiendo que visiten este artículo donde encontrarán los hermosos poemas de todos los participantes, poetas llenos de cosas por decir y gritar. Salud.

    ANA BELÉN JARA – Jujuy, Argentina

    ‘Antes que el sol’
    Mi cuerpo, 
    maduro racimo de uvas
    torneado como tantos otros,
    colgando de una parra verde profundo
    que un día se secará,
    sin nombre más que el de una sonrisa
    dibujada en el superior,

    donde un rostro nace de la oscuridad.Mis brazos, a veces de lana y otras de metal, amoldando la temperatura de un corazón que no encuentra su calor
    hasta que nace y se deja ir.

    Mi boca, a veces pálida
    y a veces roja como mejilla a sol,
    por donde respiro cuando mi nariz está ausente.
    Por donde te digo con un poco de tacto lo mucho que me falta tu piel.

    Mis pies, tan heridos y marcados, pero firmes como rocas, libres como el mar.
    Mis hombros, una percha del chino que permanece erguida ante la soledad.

    Mis pechos, lugar de nadie,
    canasta de lágrimas que han contado
    momentos tristes y de felicidad.

    Y están mis muslos, mis caderas, mi cabello y mi firmeza, o no.
    Están todos afuera diciendo lo que no quiero contar. En el fondo soy un puñado de sentidos encerrados en este panal dulce que lastima y que se quema para no lastimar.

    ‘Hagamos una ciudad’

    Hagamos una ciudad

    Pensemos en el nombre de las calles
    Pongamos naranjos en las esquinas
    incluyamos a Jaime, a don Pedro,
    a Pía y también a Cacho.

    Invitemos a todos.
    Habitemos los bares,
    las estanterías de la biblioteca,
    las butacas del cine club.
    Habitemoslo todo, la lengua y el habla,
    cambiemos los anuncios por flores vivas
    y discutamos con las vecinas sobre los asuntos del puchero y del té.

    Pero también hagamos del muro una orilla
    donde solo vos, donde solo yo.

    Calmemos la ira de los cuerpos culposos,
    los sequemos un poco al sol.
    Cambiemos las sábanas de las heridas,
    contemosnos las historias que nos tallan la voz.

    Hagamos una ciudad donde nos quepa,
    al menos por un momento,
    el alma a los dos.

    yo, donde vos,
    donde yo, vos.

  • Nosotras que contamos

    Acabo de encontrar este breve texto que publiqué hace unos años, cuando tenía una columna de blogger en La Verdad de Murcia. Durante el 2012 y 2013 tuve la suerte de poder hacer un intercambio (Programa ILA) desde la UNC a la UMU ¡Y entonces descubrí este libro hermoso! Incluso, el ejemplar que me compré por aquel entonces sigue en la biblioteca de la tierra murciana. En fin, les comparto la reflexión:

    2012 noviembre 14
    por Ana Belén Jara

    Publicado en La Verdad de Murcia

    Mediante esta entrada, y ante la libertad sobre los temas a tratar que me han otorgado, aprovechare este espacio para contarles un poco sobre un libro que leí en estos días y que ha introducido muchas inquietudes en mi. Considero que en mi estancia en España, este libro está jugando un rol muy importante en mi carrera de periodismo y abriendo puertas al interés sobre múltiples temáticas en Murcia y en mi país.

    Nosotras que contamos es un libro de Inés García- Albi que elegí ante la curiosidad que me despertó el título en el que me sentí involucrada como estudiante de periodismo:
    En primer lugar, significó un reto para mi y a su vez un enriquecimiento ya que he aprendido mucho sobre la historia del periodismo de España mediante esta obra. Ha sido difícil porque estoy acostumbrada a manejar la historia de la prensa argentina e incorporar tantos datos nuevamente fue como comenzar de cero. Estudiar sobre España significó algo novedoso, nombres desconocidos, una multiplicidad de fechas y periódicos, que terminaron por despertar en mi la intriga de conocer más sobre algunos casos de las periodistas que aquí dan cuentan sus testimonios y sobre los que me gustaría escribir en alguna ocasión.

    Por otro lado, estas historias tan atrapantes y tan bien contadas han ido reforzando en mi el interés por el reporterismo y las crónicas, que creo son espacios donde uno puedo explotar su creatividad periodística y convivir con la realidad cara a cara. Es una clara demostración de cómo la autora ha ido buscando testimonio por testimonio y construyendo así la historia. Y mucho más ejemplo es para mi el de las periodistas que han sabido luchar por su profesión y dedicarse con pasión a diversos temas en el soporte de la prensa, la radio y de la televisión.

    Como mujer y estudiante de periodismo me he sentido muy identificada con este libro. De joven siempre quise ser periodista, pero gente de mi entorno me ha cuestionado y me han dicho en muchas ocasiones que me dedicara a otra cosa. Incluso cuando mostré especial interés en el periodismo deportivo, he oído “eso es para hombres” “qué puede conocer una mujer de fútbol”.

    En las revistas y radios en las que he trabajado, el director siempre era un hombre, que no había estudiado nada relacionado al periodismo, ni a las ciencias sociales. Es que considero que en mi país aún hay mucho camino por abrir en el periodismo ejercido por mujeres. Es más, este es un campo poco investigado en Argentina, por lo que este libro me motiva a investigar sobre la historia de las mujeres periodistas de mi país que tan poco reconocidas son por la sociedad.

    Este camino tan difícil que aún continúa estableciendo obstáculos para la mujer, viene desde mucho tiempo atrás, y no es raro que las mujeres recién hayan participado de esta profesión en el siglo XX ya que antes ni siquiera tenían la posibilidad de votar. En este libro se demuestra de qué manera la sociedad tenía un modelo de mujer estándar que debía extenderse a todos los ámbitos de la vida: una ama de casa, sumisa, sin estudios, madre y encargada de las compras. Es así que en los periódicos las mujeres solo escribían sobre estos asuntos que a su vez de no ser así, no habrían podido ni siquiera escribir.

    Creo que es de resaltar el ánimo de estas protagonistas al enfrentar a sus esposos y a sus familias y enfocarse en un camino poco habitual y mucho menos aceptado. Debían armarse de coraje y soportar los escándalos que se armaban por el trabajo que pretendían desempeñar. Es emocionante leer estos testimonios y admirable la forma en la que estas mujeres han sabido responder ante estos retos.

    Sobre todo ha llamado mi atención el papel de la mujer en la televisión ya que es la especialidad que curso en mi país. Al leer sobre este apartado he recordado algo curioso que me ha sucedido a principio de año: comenzaba la materia de conducción periodística en TV, y el profesor de la cátedra nos dijo a las mujeres: acostúmbrense a venir bien vestidas, pintadas, y peinadas, porque hoy en día no importa cuanto sepan, siempre van a ser elegidas las más bonitas. Esto en realidad es evidente, ya que en muchos canales televisivos las conductoras son modelos y no periodistas, que siguen un guion. Pero sin lugar a duda, me pregunté que rol es el que cumplimos las estudiantes de periodismo en la universidad publica ¿Sólo el de mantener los modelos predominantes referentes a la imagen o el de crear nuevas alternativas? De seguro el segundo camino es el más dificultoso pero el apropiado, ya que todas las mujeres estamos en iguales condiciones de que se nos valore por nuestro conocimiento y no por nuestra figura.

    Creo que este libro me ha servido para reflexionar sobre el papel de la mujer en la historia del periodismo y no solo en España, sino en el mundo, y sobre todo en mi país, caso sobre el cual me gustaría trabajar en profundidad. Por otro lado ha incrementado en mi la creencia en que el reportaje es uno de los ámbitos más apasionantes de esta profesión y que supone de todo un conocimiento en profundidad sobre los temas a tratar.

    Por lo tanto considero que la autora ha logrado, mediante este libro, delinear la historia del periodismo español, el contexto, la transición y el papel de las mujeres en el siglo XX en la lucha por el reconocimiento de la igualdad de posibilidades a la hora de hacer periodismo. Materia sobre la cual se deberían seguir haciendo investigaciones y proponiendo nuevos caminos desde las universidades para preparar periodistas listos para encarar con libertad e igualdad en el ejercicio de la profesión.

    Espero que les sirva mi opinión y mi experiencia en esta lectura tan particular porque esta es una de las huellas que deja en mi esta estadía en España, y mi paso por la Universidad de Murcia.