Un patio

Resulta curioso que la realidad te ponga una cara y la naturaleza otra. La huella de una vida que se escapa, el color de las macetas florecidas. Y ellos ahí, de pie, de la mano, poniendo el pecho a la paradoja. No hay espacio para la calma, pero tampoco para la soledad, después de todo es lo que sembraron, somos muchxs y abrazamos fuerte.

Todo lo que queda después de la vida, todo lo que dejamos acá, lo mío, lo tuyo, lo nuestro, no es nada. Porque nada se compara con la estancia en el tiempo, con lo soñado y con lo que nunca se pudo contar. Toda la tristeza que se acumula en un pecho todavía por desahogar, será caldo para la memoria de mañana.

Pero entonces mis abuelos son un patio.

Un patio con flores, ahora más vivas que nunca.

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