Cartas al naranjo V

Ni el verde de los azulejos o el rojizo de los ladrillos que hacen muros, ni los ratos de trámites haciendo filas interminables, ni el momento imprevisto esperando bajo la lluvia. Ni el techo chocolate ni la hora invisible, ni los zurcos de este suelo tan añejo y tan caminado. Ni el naranjo ni el sauce. Ni el café frío al borde de la mesa, ni las piedras que se colaron por estos zapatos, ni la flor que dormita en el arroyo, ni la poesía favorita por sobre todas, ni el canto del jilguero o la cita a las 12 con la psicóloga. Ni todo, ni nada, ni yo que me atravieso podemos pronunciar el tiempo de la espera tan dormido en el peso de nuestros ojos.

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