Cartas al naranjo IV

el

En la decencia de la palabra,
tengo que hallarte o esconderte.
Tengo que pasar la mano sobre los brazos
encontrarlos en este lado – más acá que allá.

¿Cómo se dice el amor?
Decime vos que te inventás las carencias,
las margaritas que caen desde el pecho hasta el pedúnculo
el secreto sin labios que se queda en la botella
Las formas de la risa antes del café.

¿Cómo se pronuncian los eternos?
Decime vos que estás en los estambres de las canciones.
La cabeza de la armonía cuando me falta la resilencia, cuando el dolor me toca la espalda, el cabello detrás de las orejas, me sopla la noche.

¿Cómo se articula la palabra primera?
Decime vos, porque no encontré los brazos
porque no hallé las manos, porque falta más que sobra
porque vos, entonces, sos.

En la decencia de la palabra, la aproximación se manifiesta en tu figura, un apelativo propio, un deje de soledad.

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