Al naranjo II

Hagamos una ciudad
Pensemos en el nombre de las calles
Pongamos naranjos en las esquinas
incluyamos a Jaime, a don Pedro, a Pía y también a Cacho.
Invitemos a todos.

Habitemos los bares, las estanterías de la biblioteca, las butacas del cine club. Habitemoslo todo, la lengua y el habla, cambiemos los anuncios por flores vivas
y discutamos con las vecinas sobre los asuntos del puchero y del te.

Pero también hagamos del muro una orilla donde solo vos, donde solo yo.

Calmemos la ira de los cuerpos culposos, los sequemos un poco al sol. Cambiemos las sábanas de las heridas, contemosnos las historias que nos tallan la voz.

Hagamos una ciudad donde nos quepa, al menos por un momento,
el alma a los dos.

yo, donde vos, donde yo, vos.

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