En posición fetal

Hay momentos que simplemente no se entienden, me pasó aquel día. “Ese día”, que prefiero no nombrar ni describir, ese que no tiene fecha y en el que no pasaron las horas pero si los segundos. Tal vez haya una canción que me lo predijo todo, que me ató a las sábanas antes, que me hace escribir después. No sé si es esa la voz que me lo contó, muy bajito pero a los gritos, cuando paseamos debajo del acolchado juntxs. Bendita X.

Dormir se asocia a la noche, a la cama, a las estrellas, a los sueños, a las pesadillas, al después del sexo, al aire que entra por la ventana, a un intento medio obligado por poner la mente en blanco. Dormir para mi, en cambio, era esa presión en el pecho, esa postura fetal que escondía mi frente para protegerlo, tal vez esa incomodidad en la espalda cuando una cama no te termina de pertenecer, como si mi sombra no hiciera suficiente peso sobre el colchón.

Escribí más guiones en mis sueños, te llamé y te escribí más en mis pesadillas que acá con vos, te pedí ayuda y me dejaste esperando en un bucle infinito del “acá estoy siempre”.

¿Pero qué es estar si no se siente?

No te voy a mentir, a veces me arrepiento, a veces intento convencerme de teorías inútiles, como un alarido sin voz que quiere quitarme la culpa de las manos. Tal vez no era el momento pero ¿para qué hablar del momento si tampoco quiero saber nada de “ese día”?. A ver, intento que me esperes un poco, ta vez lo suficiente como para que termine de pasar el acné, te pongo excusas, como siempre.

Te pongo excusas porque en verdad no sé si soy yo la más indicada para esto ¿Qué tendrá que ver? Nunca se me dio bien explicarme. Tal vez vaya de ser valiente pero ¿Quién sos? ¿De dónde venís? ¿Qué soy? De verdad, intenté ponernos los datos en la planilla pero al final me encontré dormida, sobre esos huecos, sobre mis ojos y escuchando otra vez esa canción.

Otra vez el dolor inolvidable de la mañana, la academia de las cosas no “hechas” que se quedan en el papel, el dolor, otra vez.

No sé qué pensar de los hospitales, de las paredes amarillas, de los papeles obligados, de la noche en vilo, del par de meses que estuvimos unidxs. Mañana me voy a olvidar de esto y a leerte apenas porque, como ya sabés, acá la que se quema hecha un nido de preguntas soy yo.

Pero te quiero.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s