Juana y la princesa mora

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Relato disponible en Club de Lectura Fuentetaja

Hacía poco tiempo, el joven Miguel vivía en una montaña de Extremadura, región española en la que nació hacía ya 25 años. En este apacible lugar forjó su pequeña casa, haciendo uso de las ruinas de una torre que encontró en un sendero. El techo de su morada era de cristal, ya que a través de él veía a las estrellas caer como gotas de lluvia y a las gotas de lluvia detenerse en el espacio como constelaciones. Si, tenía el poder de jugar con los elementos del cielo, algo que claramente nadie creía posible. Aun así, la apertura de su corazón le había permitido creer en su magia y aprender de ella.

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