A L O L E J O S

Tan profundo como beberme el aire, un verde musgo con sabor a laguna entre las rocas duras de lo que nunca sentirás por mi. Las lágrimas son ese color que recorre un cuerpo perdido en aquel frío aire. Somos auténticos amantes de trenes que olvidamos al pasar. Mundanos pasatiempos.

Cuando las manchas son piel que se estremece ante un atardecer, ese cuerpo roza el rojo de la arcilla herida. Roza mis manos. Mis mejillas ensombrecidas ante lo que no ves de mi, sienten la caracola que se abre en entre los poros, respirando el aroma del sol.

Tu boca se vuelve bosque profundo, las aves cantan y el frío es una molestia casi transparente. Absorbes entre tus ojos la naturaleza que aún fluye en mis cielos anaranjados, esos que caen por mis hombros y ahora empiezas a mirar. Absorbes por completo el inconsciente de esas aguas, aguas que eran una soledad que ya has descubierto por mi.

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