Horizontes de papel

Cuando te conocí, me propusiste tomar una cerveza otro día, esa cerveza devino en café, el café en tapa y en otra cerveza, y en tartas, y en más café, en manzanillas, en bares. Siempre tenía algún bolígrafo en el bolso y vos una idea imperante.

Tallaste los colores de la tarde en las servilletas de esos lugares que no dejamos de visitar.

Me diste un poco del blanco inicial y vino el trozo de cuaderno que manchamos en alguna playa desierta (Repleta para otros). Me miraste con esos trozos de pasado olvidado en un bosque rojizo, capté la manía de tus pocas palabras para abrazarlas de a poquito. Tendimos los horizontes de nuestros hombros con sólo un poco de papel.

 

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