Argumento: Fuegos Artificiales

-Muchacha ojos de papel… suena la canción en OFF

Mediante los ojos de Juana (17) vemos a muchas personas saludar en un andén de estación de autobuses. Juana se seca las lágrimas de los ojos y toma con fuerza el amuleto de sol y luna que cuelga de su muñeca derecha.

-Muchacha pequeños pies, no corras más, quédate hasta el alba… canta Alberto Spinetta en su canción, reproducida por el discman de Juana (15) mientras mira a través de una ventana los fuegos artificiales inundan la noche y le anuncian que ya es Navidad. Todos sus familiares salen a brindar bajo las luces que se encienden en el cielo, Juana se queda sola en la sala, esperando que algo suceda y borre de su cabeza esos flashes, esas imágenes que van y vienen una y otra vez. Entonces toma un libro de la biblioteca de su tía, uno que versa La leyenda de los selkman. Juana lo lee y acaricia hasta que en la contra portada encuentra el dibujo de un niño extraño, rodeado de harapos, cuya muñeca tiene los signos del sol y la luna. Su corazón y su respiración entran en una carrera sin fin por una atolondrada disputa de sentimientos. Juana deja rápidamente aquel libro.

De repente ve a su abuelo sintonizar un viejo aparato para escuchar las noticias navideñas y los saludos de la cadena principal. Es entonces cuando Carlos, el locutor, lee un copete que dice: “El presidente informó que se adoptarán todas las medidas necesarias para que no vuelvan a ocurrir tragedias como la de ayer donde murieron 32 niños al incendiarse un bus”. Juana se queda boca abierta al oír esta noticia.

JUANA- 31, No eran 32, estoy segura.

ABUELO- ¿Qué?

JUANA- Nada.

Juana se retira de la sala corriendo.

Juana se despierta en una habitación que ve borrosa.

-Contame Ernesto ¿Quién es la chica que me acaban de asignar? – Pregunta Liliana, la psicóloga.

-Juana es apenas una piba, de 15 años si no me equivoco, que vive junto a sus padres y su hermano mayor Rafa, acá, en Tierra del Fuego. Desde muy chica tiene alucinaciones y sueños extraños que la han hecho despertar a altas horas de la madrugada. A sus padres esta situación se les fue de las manos cuando ella aseguraba saber que un accidente ocurriría en las afueras del pueblo y que ella podía impedirlo.

Hasta que un día ese accidente sucedió y muchos niños murieron en un autobús escolar- Cuenta Ernesto.

Liliana se encuentra confundida con las palabras de su colega psiquiatra. Juana cierra los ojos para hacerse la dormida.

– Si, el accidente de la última Navidad. Desde aquel día Juana no pudo perdonarse a sí misma no haber podido hacer nada para salvar a esos niños, estaba, bah, está convencidísima de que ella podía evitar el accidente. También menciona todo el tiempo  a un niño que estaba siempre presente en sus sueños y que incluso había encontrado en el parque, en el colegio y detrás de una vieja heladera. Es extraño porque ninguno de sus familiares contó haberlo visto. Sus papás piensan que está loca, y hasta la culparon de ser una irresponsable por dejarse caer así.

Su hermano Rafa se fue a vivir a la capital y ella se quedó sola, él era su mejor amigo. Dejó de comer, casi no dormía y, cuando su salud empeoró, sus padres decidieron que lo mejor era internarla en el psiquiátrico.

-Insisto en que vea también a un nutricionista.

-Eso ya está arreglado, lo que me interesa es que hagas hincapié en ese niño ¿Ok?

Horas después Juana asiste a una entrevista con Liliana, absolutamente negada a colaborar, lleva los brazos cruzados y un rostro que no comunica ni tristeza ni alegría. Mientras espera que la psicóloga la atienda, una joven se sienta a su lado y cruza miradas con ella.

Una a una comienzan a sonar en su cabeza las palabras de su padre mientras ve fuegos artificiales en el techo de la sala de espera.

-Sos imprudente Juana, e irresponsable, no ves todo lo que hacemos por vos ni medís las consecuencias de tus actos. Sos injusta, irresponsable e injusta, pendeja. Con tu vieja nos hartamos de hablarte y pedirte que te olvides de estos asuntos. Dejá de alucinar.

-¿Juana?- La interrumpe Liliana.

Ambas entran al consultorio. Juana recorre con la vista todos los elementos que recubren aquel lugar tan acogedor, algo que no encontraría en casa. Mientras Liliana le habla, ella sólo escucha la canción de Spinetta una y otra vez. Hasta que con sus ojos encuentra una ventana, donde puede ver el patio y una reja floja que la conduciría a la calle.

Juana logra huir del psiquiátrico junto a Isa, la chica que conoció antes del test psicológico. Aquel día Juana persuadió a los guardias de dejarla tomar un paseo en el parque de la clínica, allí saltaron la reja hacia las afueras.

-Muchacha ojos de papel, no corras más- Suena en la mente de Juana mientras corre.

Juana tiene un leve dejavu. Ambas se detienen sin decir cuál de los caminos tomar y elegir.

Entonces, Isa se detiene y empieza a reír y a llorar, Juana intenta ayudarla pero Isabel no quiere oírla.

-Isa ¿Estás bien? Dale, respondeme.

Isa sigue riendo a carcajadas.

-Dale boluda, vamos, que nos alcanzan- Insiste Juana.

Juana se desespera y mira a sus espaldas, puede ver cómo las alcanzan dos hombres con chaquetas celestes.

-Mirá nena, ni te conozco ni sé quién sos, pero a esta altura es como si estuviéramos atadas. Corrés conmigo o te arrastro.

Entonces Juana se detiene cuando ve el humo que sale por todos lados. Corre un poco más y allí se encuentra un autobús incendiado, mucha gente corre alrededor intentando rescatar a los niños que estaban dentro.

Juana entiende que esta es su oportunidad de cambiar el pasado e intenta intervenir en el rescate pero entonces un niño comienza a acercarse. Lleva en sus manos un poco de hilos. Juana se percata de que este niño no es como los demás, ya que viste ropa muy vieja, de colores cálidos y parece salido de un cuento. Juana se queda muda cuando él empieza a acercarse.

-Es el niño de la contra tapa de la leyenda selkman- Se dice a si misma Juana cuando reconoce que aquel es el niño al que vio en sus distintas edades. El niño se acerca a ella y le ata sus hilos en la muñeca. Entonces llega Isa.

– ¡Juana!- Le Isa grita

Juana voltea a verla pero ella no está sola, está acompañada por los guardias de la clínica.

Todo se vuelve difuso y Juana cae al suelo.

Juana despierta, sus padres le llevan una torta de cumpleaños al hospital.

-Felicidades hijita, ya sos toda una mujer- Le dice su madre mientras le entrega una torta con las velas en forma de 17.

-Estamos orgullosos de que te hayas sacado todas esas ideas de la cabeza, y para demostrar que lo has hecho bien, ya te compramos los pasajes para que te mudes con Rafa a fin de año.

Juana mira boquiabierta a sus padres, cierra por un momento los ojos y ve a los fuegos artificiales. Al abrirlos algo billa en su muñeca.

-Muchacha ojos de papel… ¿A dónde vas? suena la canción en OFF

Juana toma con fuerza el amuleto de sol y luna que cuelga de su muñeca derecha, en el segundo piso del autobús. Esta empieza a brillar y entonces voltea a mirar entre la gente que la despide en el andén, y encuentra al niño despeinado, que la saluda con una sonrisa.

Sobre la foto: Luces en Caravaca de la Cruz, 2016.

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